En un bosque en el que unos jóvenes paseaban se encontraba un mono, aunque ellos nunca le habían dado demasiada importancia.
Sin embargo, para sorpresa de ellos, conforme se iban acercando a él podían comprobar que se trataba de un animal muy divertido pero, a la vez, tenía cara de ser un poco agresivo.
A medida que iban paseando el mono se ponía a hacer muchas alegrías, pero también comenzaba a tirarles de todo lo que se encontraba en el árbol.
De repente, una de los frutos que tiró impactó en uno de los jóvenes, dándole justamente en el ojo. Cuando el mono se dio cuenta, en lugar de preocuparse, lo único que hizo fue partirse de risa.
Además, se reía de los jóvenes con burla, porque él se encontraba subido al árbol y ellos no podían hacerle nada.
A los jóvenes les encantaba ir a pasear a ese bosque y no querían dejar de hacerlo por el mono. Así que, pensaron que podían hacer para defenderse.
Tras darle muchas vueltas se les ocurrió llevarse los tirachinas y practicar mucho para tener puntería y tirarle chinatazos.
Al día siguiente cuando se encontraban allí el mono comenzó de nuevo a lanzarles cosas pero, esta vez, uno de los chicos sacó su tirachinas y le pegó una buena pedrada.
El mono se asustó mucho y en lugar de partirse de risa, ahora no podía dejar de llorar y lamentarse.
Aun así, los jóvenes se marcharon un poco disgustados, pues pensaban que el mono al ser un animal no sabía bien lo que hacía.
Siguieron pasando los días y cada vez que el mono veía aparecer a la pandilla de amigos lo único que hacía era esconderse.
Cuando los jóvenes vieron esto sintieron mucha pena por el animal y decidieron trepar el árbol entre todos y rescatarlo.
Así, pudieron ver que el mono se encontraba herido y estaba muy asustado, así que prepararon un botiquín y decidieron curarlo.
El mono sintió una gran alegría y a partir de ese momento cada vez que veía a los chicos, en lugar de lanzarse cosas, se reían y se divertían mucho.
Tanto el mono como los jóvenes habían aprendido la lección y comenzaron a tenerse más respeto.
Poco a poco fueron ganando mucha confianza hasta alcanzar una gran amistad con este animal, tanto aumentó que el mono decidió presentarles a su hembra que acababa de tener unas crías.
Los jóvenes comenzaron a ser unos grandes amantes de los monos y les encantaba ir al bosque para ayudarle a la pareja de animales con sus monitos.
REFLEXIÓN:
No le hagas a los demás lo que no te gustaría que te hiciesen a ti.
Cada uno somos diferentes y aunque a veces no hagamos lo correcto lo más importante es saber escuchar,
tener respeto y saber ponernos en el lugar de los demás.
FIN